Relaciones diplomáticas o no tanto, en tiempos de cólera

Impacto comercial o no a partir de las discusiones subidas de tono entre Milei y el gobierno brasileño?. Diálogo con referentes en la materia

Puede pegar las relaciones negativas entre los primeros mandatarios en el intercambio comercial entre ambos países?

Aquí entrevistamos a Marcelo Regúnaga, quien fue Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina en dos oportunidades y Secretario de Industria, Comercio y Minería. Fue el Negociador Alterno de Argentina en la Ronda Uruguay del GATT. Es Coordinador General del Grupo de Países Productores del Sur (GPS), formado por entidades privadas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que a través de un conjunto de especialistas e instituciones trabajan para contribuir a la construcción de un polo sudamericano capaz de responder a las nuevas demandas alimenticias en forma sostenible. También, conversamos con Diego Guelar, ex embajador en Brasil, EE.UU. y China

Megatrade: Nuevamente el conflicto entre los presidentes de Argentina y Brasil genera ruido en la relación bilateral. Pero hasta qué punto influye en la relación comercial entre los países y el vínculo para la integración regional y las negociaciones internacionales?.

Marcelo Regúnaga: Entiendo que la relación de Brasil con Argentina tiene distintas dimensiones, y cada dimensión posiblemente tiene actores e intereses diferentes.Por ejemplo, hay una dimensión personal entre los dos presidentes y las ideologías políticas detrás que impregnan en alguna medida la estrategia de política exterior. Por un lado, Lula que apunta a tener una tercera posición, por ejemplo, entre los BRICS y jugando un papel algo especial con Estados Unidos. Mientras que Milei ha decidido una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel que tienen un enfrentamiento con varios de los actores de los BRICS.

Por el lado de Argentina, esa estrategia es una decisión del propio Milei, mientras que en el caso de Lula allí aparece Celso Amorim, como asesor en cuestiones internacionales con esa idea de la “tercera posición”, algo que por lo que converso con gente de Brasil, parece algo bastante utópico en estos tiempos.

Es verdad que esta dimensión política, de alguna manera, genera un marco que no ayuda a la mejora de las relaciones bilaterales.

No obstante, otra de las dimensiones, es la del Mercosur. Allí también hay un conflicto, pero que de alguna manera se está empezando a resolver. Por lo menos, se ve con un accionar más pragmático y donde aparecen más visibles los intereses de integración.

Por ejemplo, esto se vio cuando hubo que cerrar acuerdos, como, por ejemplo, del Mercosur con la UE, con el EFTA, avanzar con Canadá, Singapur, ahora con Emiratos Árabes, e incluso al acuerdo comercial y de cooperación de Argentina con EE.UU. Por ejemplo, Lula plantea algo similar con EE.UU.

Es decir, tengo la sensación respecto a lo que es el Mercosur, que hay una cierta tolerancia a buscar acuerdos. Tenemos a Paraguay y Uruguay que hace tiempo están definitivamente a favor y que del lado de Brasil y Argentina, se trata de buscar mecanismos que aún dentro del marco de la unión aduanera, y el AEC se contemplen flexibilizaciones para que los países puedan encarar algunas iniciativas de Acuerdos por su cuenta, esto sin perder al Mercosur como alianza y región económica con todo lo que ello implica. Esto, siempre hablando desde el punto de vista de los marcos institucionales.

Pero atención: también hay un marco en lo que se refiere a la de política de seguridad entre Argentina y Brasil y que tuvo un hito muy positivo desde el acuerdo entre Alfonsín y Sarney y que se refería a desarrollar la energía nuclear sin objetivos bélicos. Hoy algunos dudan: cuánto Brasil se está replanteando este tema sin decirlo?. Y es algo que quizá a Milei le está molestando….

M: En la relación puramente comercial a los privados no les pega tanto este enfriamiento de la relación en el más alto nivel político?.

M.R.: Empezando por lo que estoy más cerca, que es la agroindustria, es normal la competencia entre ambos países. Más aún hoy, donde tenemos un escenario internacional, donde, entre otras cosas, tenemos un contexto con decisiones unilaterales europeas que limitan el comercio sin base científica; y sin un marco institucional en la OMC. Pero, a nivel privado, los dos países estamos trabajando unidos y tratando de integrarnos lo mejor posible. Esto es muy importante para desarrollar la agenda de posicionamiento internacional de la región, que en gran parte es la solución a muchos de los problemas de la agenda geopolítica actual y futura. Eso lo tenemos muy en claro los sectores empresarios de Argentina y Brasil.

M: Esto lo vienen trabajando hace años en el marco de GPS como una red de empresas e instituciones de la agroindustria de ambos países y hoy enfocados más allá de estas divergencias políticas…

M.R.: En el marco del GPS, del lado de Brasil lidera la Asociación Brasileña del Agronegocio, formada por la mayor parte de la agroindustria desde exportadores, proveedores de insumos, bancos, etc. y con ellos venimos trabajando codo a codo, más allá de los problemas personales que puede haber entre dos mandatarios.

Pensamos que es mucho más importante tratar de posicionarnos en las negociaciones internacionales, en la COP, en lo que pueda quedar de la OMC y en todo lo que es la agenda de integración, haciéndolo en conjunto como la estrategia de posicionamiento. Como sector privado pensamos que esta región es la potencia alimentaria y en bioenergías a nivel global y además una región de paz y con acceso bioceánico y que no tiene los problemas logísticos y de conflictos que tienen otras regiones productoras competidoras. Esto nos da un poder muy grande que lo tenemos que tratar de reflejar en futuras negociaciones referidas a las reglas de juego de un comercio que hoy no tiene reglas claras.

Como sectores privados de ambos países pensamos que es mucho más importante la cooperación y una coordinación estratégica para posicionarnos como la solución alimentaria y bioenergética del mundo evitando todo lo que pueden ser actitudes o dichos de los mandatarios.

Por ejemplo, en el plano agroindustrial estamos trabajando intensamente para ver cómo volcamos a la realidad la mejor integración regional para aprovechar el acuerdo con la Unión Europea. Esto implica avanzar más en la convergencia regulatoria en el Mercosur en materia agroindustrial para tener un mejor relacionamiento con Europa.

Asimismo, están todos los temas vinculados a la bioeconomía, por ejemplo, cómo cooperamos en bioinsumos. También tenemos un acuerdo de cooperación regional en todo lo que es innovación. Esta el acuerdo Prosur que incluye a Chile, donde participan los institutos de investigación de los cinco países.

Obviamente, si hubiera una afinidad en todos los niveles políticos, las cosas funcionarían con más lógica, mejor y más fácil. Pero los sectores privados y aún las burocracias intermedias de ambos países piensan que hay que seguir trabajando en conjunto. No veo que estos problemas políticos vayan a limitar lo que estamos tratando de hacer a nivel del sector privado agropecuario. Tampoco tengo muy en claro que vaya a cuestionar el comercio bilateral en otras actividades. Creo que los carriles están organizados, más allá de los conflictos o falta de avances instrumentales que puedan existir, pero insisto, no creo que estén influenciados por el problema político personal entre dos personas.

M: Se vuelven a repetir situaciones donde no hay coincidencia ideológica de los mandatarios de ambos países y esto golpea al menos hacia afuera. Uno quisiera creer que no sucede los mismo puertas para adentro, entre las Cancillerías u otros organismos….

M.R.: Sí, es la historia de todas las relaciones, cuando un gobierno tiene más interés por la integración comercial el otro no la tiene tanto y viceversa….Pero insisto, daría la sensación que en alguna medida con los últimos acuerdos que se firmaron, hay una posición de integración, independientemente de las diferencias ideológicas.

Nosotros desde GPS estamos interactuando positivamente con las autoridades con la gente de Agricultura, Comercio y Economía en general, buscando avanzar. Desde las secretarias de Estado la agenda sigue en forma normal.

Incluso algunos funcionarios nos señalan lo bien que les hace que se avance en negociaciones entre privados porque al sector público le sirve mucho su opinión. Esto, para saber cuáles son los cuellos de botella y qué cosas cambiar en materia regulatoria sanitaria, de estándares, etc. Precisamente ABAC, nuestro socio brasileño en GPS, decidió liderar este proyecto. De esta manera, vemos que puede haber una mayor interacción en la materia.

Precisamente, en estos tiempos, estamos analizando desde el sector privado, cómo mejorar la integración física y cómo se puede avanzar para facilitar ese desarrollo - inclusive con Chile- esto va desde el comercio por vía terrestre hasta la hidrovía, de forma de resolver los cuellos de botella y pasar las sugerencias a cada gobierno.

Más allá de que en Brasil hoy se da una situación de expectativa frente a las próximas elecciones; el país esta enfrentando importantes desafíos en el ámbito económico, con aumento de costos, la competencia de China, especialmente en el sector automotriz y el efecto de los aranceles impuestos por Trump, aunque en varios sectores no lo afecten o aparezcan excepciones, como ser el café o la carne.

Pero en lo que es el trabajo del sector privado, la agenda sigue muy activa. Por ejemplo, recientemente ABAC le entregó al vicepresidente de Brasil un plan estratégico para el sector agropecuario en un acto donde estuve presente. Esto, con la eventualidad de que siga este gobierno o con otro próximo. Y este plan tiene muchas cosas con las cuales estamos trabajando en la ABAC que es GPS en Brasil.

M: Cómo ex funcionario en el ámbito del sector y que participó de las negociaciones al momento de la creación de la OMC, cómo ve la situación actual en cuanto a la incertidumbre en las reglas internacionales del comercio con una suerte de implosión del sistema, con medidas unilaterales de EE.UU. y la UE. Y cómo esto impacta en la relación entre Argentina y Brasil y del Mercosur. Es posible una nueva arquitectura de las reglas comerciales a nivel global?.

M.R.: Por distintos motivos la OMC no ha venido teniendo avances suficientes. Por un lado, China seguía siendo un país en desarrollo con una serie de ventajas y aprovechando las reglas de juego de la OMC para posicionarse y crecer comercialmente, frente a EE.UU. sintiendo que lo que había creado hace más de 50 años ya no le servía. Al mismo tiempo iban viendo diferencias en los dictámenes del órgano de solución de controversias y decidieron ir por la desintegración de ese órgano. Eso, entre otras cosas, hace que hoy estemos sin esquema global de solución de controversias. También gran parte del cambio se da porque Trump decidió ir en contra de todos los acuerdos en materia de aranceles consolidados. Así tenemos una OMC muy caída y con alguna burocracia que está tratando de ver cómo la rescata.

Desde GPS y como región estamos pensando en una perspectiva para crear una nueva arquitectura de reglas en lo comercial más por lo plurilateral. Esto es a través del acuerdo con la Unión Europea, otros con Asia y con otros bloques y países, vamos construyendo algo que aproveche los antecedentes de la OMC, más allá de si EE.UU. quiera o no participar. Quiero advertir que la estrategia de EE.UU. no es sólo una cuestión de Trump, ya la había seguido Biden..En definitiva, se cambió el orden de reglas que tuvimos durante décadas, hay que redefinir el esquema de reglas internacionales, el tema es el cómo. Se trata de algo complejo y no veo que esté en la agenda de corto plazo.Paralelamente, es evidente que Argentina y Brasil no son los más fuertes para liderar; así que necesitamos buscar algún tipo de reglas, al menos, con regiones donde tenemos ciertos intereses comunes.

M: Para la Argentina parece indispensable tener de socio estratégico a Brasil. No se si sucede lo mismo con Brasil respecto a la Argentina.

M.R.: Definitivamente para nosotros es indispensable, pero también para Brasil. Porque Brasil no quiere aparecer como un líder solitario en Sudamérica.

Por ejemplo, nosotros desde Argentina coordinamos el think tank agroindustrial de los cuatro países y cada vez que les decimos a los brasileños, “Uds. son mucho más grandes en agroindustria”, siempre nos dicen, “queremos ir asociados como región en todo lo que sea negociaciones internacionales”. Por eso creo que el interés de funcionar como región, supera los posibles conflictos de intereses que pueda haber, aún, cuando existan sectores o empresas que compitan entre sí. Porque me parece que los problemas de falta de reglas internacionales y de la situación geopolítica actual, ni siquiera Brasil puede manejarlos en forma solitaria y es algo que los empresarios nos dicen continuamente. Pensamos en una alianza fuerte de Latinoamérica en materia agrícola e incluso con EE.UU., porque hay muchos puntos donde coincidimos, especialmente, frente al proteccionismo y las reglas unilaterales europeas.

M: Cómo parar el embate de la UE en ese sentido poniendo la sostenibilidad como todo argumento para detener el comercio….

M.R.: De todos modos; hay que ver que muchos grupos en Europa, están replanteando si la estrategia ambientalista al extremo es tan buena. En países como Alemania, están reviendo en buena medida esa idea. Claro que la UE desde Bruselas como una gran burocracia, a veces compra un problema, lo instala y revertir eso no es fácil, pero creo que el replanteo de algunos temas vinculados al medio ambiente se da en varios lugares de Europa.

M: Un punto que desde Argentina habría que aprovechar más tiene que ver con las oportunidades que aparecen en los biocombustibles. Allí Brasil parece mucho más adelantado...

M.R.: En biocombustibles, la política argentina podría asociarse mucho más a la brasileña. Hay un mercado enorme para lo que son los biocombustibles en segmentos como de aviación, transporte marítimo. Existe una demanda potencial muy fuerte y allí los brasileños están trabajando muy bien. En Argentina creo que existe un atraso ideológico importante en ese sentido y hay que seguir trabajando para que haya una mayor concientización de la importancia de promover el comercio de los biocombustibles.

M: En perspectiva, cuáles serían los principales logros que ha venido teniendo el GPS en estos años para llegar a una mayor convergencia normativa en la región o resolver las medidas unilaterales que hoy se agravan con un contexto sin reglas comerciales internacionales?

M.R.: Hace un par de años se planteó una iniciativa en el marco de Naciones Unidas de discutir los sistemas alimentarios del mundo con un sesgo completamente desde la mirada europea, extremadamente ambientalista. Allí se coordinó un trabajo desde el sector privado con GPS, sumado al sector público de los cuatro países de la región, junto al Consejo de Ministros de la región con una serie de documentos que fue tomado por el IICA, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, - donde participan todos los ministros del área del continente- y donde hay un Consejo de Ministros del Sur. Allí a través de la presentación de la ministra de Agricultura de Brasil, Teresa Cristina logramos alertar sobre el planteo europeo de querer definir las reglas de juego respecto a los sistemas alimentarios mundiales, frente a escenarios internacionales muy distintos a lo planteado por la UE. Eso fue un logro.

El año pasado, GPS trabajó intensamente con Brasil para plantear en la COP, una serie de documentos frente a lo que venía manifestando la UE, más toda la ideología de la COP, respecto a que la agricultura era un problema que incidía en el cambio climático. Esos documentos demostraban que justamente era todo lo contrario. La agricultura es una de las soluciones para los problemas de cambio climático. Esas argumentaciones las hicimos en conjunto entre el sector privado argentino y brasileño, demostrando los antecedentes que tenemos en cuanto a que la agricultura en nuestra región es el único sector económico del mundo que puede secuestrar carbono. En ese sentido, GPS viene trabajando hace varios años, con EMBRABA y especialmente con el sector científico argentino. Aquí es de destacar el trabajo del técnico Ernesto Viglizzo que ha hecho varias publicaciones internacionales, demostrando,  que en nuestro país no sólo no se emiten emisiones sino que se secuestra carbono.

Hoy se está trabajando para tratar de armonizar las normas regulatorias en el sector agrícola para que el Mercosur funcione mucho mejor en algunas cadenas de valor de la actividad. Por ejemplo, tener convergencia regulatoria en productos o subproductos de la soja y poder transitar libremente sin restricciones dentro de los países del bloque.

Hace algunos meses también se trabajó en una sugerencia para el acceso del bloque al acuerdo transpacífico, CPTPP, y los países lo han tomado, de forma de tener una agenda para una mejor inserción a los mercados asiáticos. También está China en el horizonte y por estos días Brasil planteó una alianza.

Hay que adaptarse a este dinamismo…

Es más importante la relación entre Argentina y Brasil que la anécdota del mal vínculo entre los dos mandatarios

Diálogo con Diego Guelar, ex embajador en Brasil, EE.UU. y China

Megatrade: Hace unas semanas terminó por decantar una situación diplomática insólita con el retiro del embajador argentino de Brasil, a partir de las rencillas entre los presidentes Milei y el gobierno brasileño con epítetos feroces. Pasados los días, y bajada un poco la espuma; se puede decir que esto tiene impacto en las relaciones comerciales y los negocios entre ambos países?. Que efecto tiene frente a la necesidad de mayor integración respecto a otros bloques y países?.

Diego Guelar: Desde un comienzo trate de sacarle impacto a la situación, pero en la medida que continúe, va a generar cada vez mayor incertidumbre. Hoy todavía la relación es más importante que la anécdota. Los presidentes son anécdotas, así como la duda acerca de si en Brasil el próximo presidente será Lula o Bolsonaro, al margen de gustos personales. Esto es algo secundario en términos de la importancia y en la historia de nuestra relación con Brasil.

Pero un presidente argentino no puede desestimar que Brasil es diez veces la Argentina y para nosotros es el socio más importante. Hablo de Brasil como país, no puntualmente de Lula. Pero un presidente no puede confundir las dos cosas.

Además, que un primer mandatario vaya a insultar al otro en “su casa”, es inexplicable. Muchos pueden pensar que Lula es el kirchnerismo con sus particularidades. Pero es un fenómeno que no tiene nada que ver con el kirchnerismo, más allá que en su momento haya apoyado a la oposición de Milei. A mi nieto no le digo que, porque un chico le robó, él puede salir a robar. Nosotros no tenemos por qué entrar en el error del otro…. También creo que Lula se equivoca al haber puesto énfasis en el tema.

M: No existe como un mandato que toma Milei de Trump de “pinchar” a Lula?. Quizá la representación de ser “el faro de occidente en Sudamérica”, rivalizando con la ideología de mandatarios como Lula…

D.G.: Entiendo que Milei lo hace voluntariamente. No es que Trump lo llama y en este caso, le dice lo que tiene que hacer. Milei está convencido que él es el presidente favorito de los tres o cuatro amigos que le quedan a Trump en el mundo.

Aunque, es cierto que, de ellos, resulta ser el único incondicional a Trump.

Pero los datos de la realidad muestran que, en nuestra región, la Argentina es institucionalmente el país más atrasado. Hoy Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay ya han pasado políticamente de izquierda a derecha y de derecha a izquierda conservando los objetivos nacionales sin alterarlos. Nosotros somos el único país que desentona. Entonces es difícil que seamos el faro de la región. Si vamos a lo económico, tenemos reservas negativas, el riesgo país no puede bajar, - sigue mucho más alto que los vecinos-. Por ejemplo, si vemos a Brasil, tiene menos de la mitad del riego país que Argentina y U$390.000 millones de reservas, además de una moneda estable sin dibujos y una inversión extranjera directa que el año pasado fue de U$77.000 millones. No hay que confundirse y un presidente no puede no entender eso.

En Argentina las inversiones están planteadas, la mayoría dentro del RIGI. Puede haber voluntad de invertir, pero hay que demostrar seguridad jurídica y no se si eso lo da sólo el poder concentrado en dos o tres personas. Esto en un contexto, donde mientras un gobernador opositor dice públicamente que si el peronismo llega al poder tira todo lo hecho en estos años para atrás y el único candidato opositor con posibilidades sigue atado al mismo viejo esquema. Así, hay riesgo de que la mayoría de las inversiones que pueden venir no lo hagan. Desde dónde se va a construir seguridad jurídica?.Además, es imposible pensar que Argentina puede ser un rival de Brasil. No hay que olvidar que, de alguna u otra manera, Brasil siempre termina arreglando con EE.UU.. Es una relación con visión histórica, es su socio más estable en la región desde la Segunda Guerra Mundial. Es decir, que la vinculación brasileña-norteamericana es mucho más fuerte que la que existe con Argentina, al margen de la relación personal entre Trump y Milei.

M: Pero después del primer ímpetu en la relación estrecha de los ´90, en todos estos años no hubo tampoco una mejora en la relación institucional entre Argentina y Brasil; entró mucho la ideología en juego y no se generaron empresas binacionales para ir a otros mercados como se pensó hace más de 30 años…

D.G: De todos modos, no es posible obviar la centralidad de Brasil en términos de nuestra geopolítica. Basta ver lo que padece Canadá en su relación con Estados Unidos por las medidas de Trump. Si vemos la historia, la Argentina era el Canadá del Sur. Esto porque si bien era más chica que Brasil, Argentina contaba con un nivel social mucho más alto. Hoy no es así, somos 20% de Brasil como mucho y encima pobres. Entonces, nuestra posición relativa, hace que seamos más dependientes de nuestro vecino: 50% de nuestro comercio exterior es China y Brasil.

M: Quizá esta el sueño de reemplazar a Brasil con EE.UU. Claro que mucho depende de la continuidad de Trump o de su gente, que incluso esta poniendo en juego la credibilidad de las elecciones.

D.G.: Yo puedo decir que llamo a Naomi Campbell y se vuelve loca por salir a cenar conmigo, pero eso no deja de ser un disparate. Todos podemos tener ideas, pero la realidad es muy contundente. Hoy no somos el rival de Brasil.

Por otro lado, en los EE.UU. ya se ve que Trump no tiene ese apoyo que venía manteniendo internamente y en un tiempo veremos qué pasa… Hoy el mayor problema que tiene Trump es interno con una opinión pública que lo critica fuertemente y las expectativas para la elección legislativa de noviembre son muy malas. Pero hoy esta claro que Trump entra en un ciclo declinante – lo dice The Economist no yo- con sólo 25% de apoyo dentro de Estados Unidos. Esta tratando de avanzar con una reforma electoral que no le va a salir. El insiste con el riesgo de fraude. EE.UU. tiene un sistema electoral complejo, debatible, pero que ha dado como resultado al propio país y que lo hizo dos veces presidente. El sistema funciona, después, desde el punto de vista teórico se pueden hacer análisis diversos. No hay que olvidar que en la primera elección fue elegido cuando perdió por 3 millones de votos con Hillary y la segunda la ganó con mayoría de representantes del colegio electoral y de votos populares. Entonces, los sistemas son todos perfectibles, buenos o malos, desde el parlamentario o el presidencialista.

M: Al menos ese discurso disruptivo le permite mostrarse fuerte a Milei en el frente interno…

D.G.: Hoy Lula se cansó y además utiliza a Milei como excusa para darse como ofendido. En Brasil asimilan a Milei con Trump, como que quieren intervenir en el proceso electoral interno. A veces surgen confusiones porque no hay memoria histórica. Hace muchos años el presidente Menem decía: “estamos alineados con Occidente”, y yo le señalé: “Presidente: nosotros “somos Occidente”. Por otro lado, No es verdad que desde hace 100 años no se hace nada bien en la Argentina y que se esta restaurando el país de fin del siglo XIX. Ante estos mensajes, no tenemos un establishment que los corrija. No hay empresarios top en la Argentina que puedan constituir ese establishment.

M: Pero hoy es algo que sucede muy a menudo en todos lados…

D.G.: En Brasil está la FIESP que es la equivalente a la Unión Industrial con un poder muy importante. En la Cámara de Diputados brasileña, más de la mitad de sus integrantes son del sector agrícola y sería una locura que un gobierno en Brasil prohíba o limite las exportaciones en esa materia. En definitiva, los países son el producto de sus instituciones. He pasado la vida recorriendo el mundo, no como turista sino viviendo en distintos lugares, y no hay diferencias entre la gente. Lo que hace a un país es el liderazgo. Por ejemplo, el país más socialista del mundo es Francia, se paga 75% de impuesto a las ganancias; algo que ni China lo tiene. Gran parte de lo que gana la dirigencia francesa se lo paga al Estado y está orgullosa de ser francesa. Aquí vamos de ficción en ficción y los picos de estabilidad nos duran poco. Los datos son evidentes.

M: Hace un tiempo, las diferencias entre los mandatarios las bajaban de tono las Cancillerías y los espacios técnicos hacían su trabajo normalmente…Esto cambió…

D.G.: En la Argentina la Cancillería no existe y no hay un establishment a cargo de la relación. Mientras que Brasil tiene Itamaraty, nuestra cancillería es disfuncional, no es la agencia de relaciones internacionales de Argentina.

M; ¿Y qué condiciones debiera reunir una Cancillería para tener esa condición y para que la relación con Brasil siga siendo proactiva?.

D.G.: Se trata de una decisión del sistema político y económico. Un país que vive en un extremo del mundo, necesita una Cancillería como agencia de relacionamiento internacional del sistema privado y del sistema público, con estabilidad, con ejes permanentes, no anecdóticos. No se trata de ir a un cocktail y comer “sanwichitos”. El momento donde tuvimos una Cancillería que operativamente era la agencia derelaciones internacionales argentina fue con Guido Di Tella y que contó con el apoyo del presidente Menem y del ministro Cavallo. En cuanto a la relación con Brasil, Tenemos un nivel acumulativo de 200 años de intercambio y que obviamente es el mercado más importante para Argentina, porque es el único lugar donde exportamos valor agregado. Es un dato de la realidad no conducido pero que, por suerte, sigue teniendo peso. Llegamos a perder eso y nos quedamos sin nada.